jueves, 31 de mayo de 2012

Iré con la caprichosa marea



¿Sabes que tu pelo ya no huele a sal
porque ha perdido su esencia habitual?
Mis barcos buscan cantos de sirena
y cegados no ven la luz del faro
se estrellarán en la acolchada arena
cuando yo te busque desesperado.
Tus muecas me dejan obnubilado
y absorben esa angustiada amargura.
¿Por qué no me abandonaste extasiado
en la oscura playa? ¿Te has olvidado
del antojo caprichoso de Eolo?
Me convertí en un basto chirimbolo.